Sótano Uno
Severos contra abusadores sexuales
Policías peligrosos
Raúl Mandujano Serrano. Periodista
El “diablo mayor”, “Juan” y “Pepe”. – Una gran satisfacción del periodismo, es que sus actores, gente como yo, podemos darnos el lujo de narrar historias de gente buena. A veces, entre una buena torta de mariscos y un “don pedro” con manzanita, el escribano escuchaba en “Los Ponchos” a un histórico del deportivo Toluca, don Vicente Pereda, “El Diablo Mayor” y sus 119 goles. Un buen amigo, un tipazo. Resulta que la legislatura mexiquense entregó reconocimientos a honorables periodistas, entre ellos a Juanito Dosal y mi querido amigo Pepe Nader por su trayectoria en las narraciones del futbol mexicano, pero igualmente le prodigaron otro a Vicente, un orgulloso toluqueño que siempre vistió “la roja”. Enhorabuena.
Severas penas contra abusadores sexuales
Mientras degusta de una torta de “salpicón” y un refresco de manzana frío, acompañado de la primera síndica municipal de Toluca, Yazmín Nájera Romero, el hacedor sotanero pregunta ¿qué tiene de nuevo la reforma en materia de abuso sexual? De entrada, sanciones para aquellas personas que realicen tocamientos, caricias, roces corporales y diversas manifestaciones de tipo visual o auditivo con connotación sexual.
Mira, la reforma endurece significativamente las penas, al incrementar la sanción máxima hasta 72 años de prisión. Hay un mayor rigor en las sanciones. “Uno de los principales retos ha sido la percepción social, ya que en muchos casos se considera erróneamente que solo los hechos más graves pueden ser denunciados y esta reforma no busca trivializar el delito, sino fortalecer su tipificación a través de una mayor precisión legal”.
¿Y luego entonces qué ocurrirá con nosotros, los que traemos la escuela de Pedro Infante y nos gusta decir piropos? Ya nos contará la doctora Yaz.
Policías peligrosos
El periodista entra a esa cafetería que en sus inicios atendía a gente de alcurnia. Llegó a ser punto de reunión de personajes como Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, curiosamente ambos fueron asesinados aquí cerquita, sobre la calzada de la Ciudadela. De fondo se escucha: Pronto el tiempo pasará, aunque te extrañe no volveré, no me buscarás jamás; tal vez sea mejor para los dos… Pareciera que Brenda, mi siempre amable waitress se siente enamorada. No -me dice- pero ¿imaginas salir a buscar trabajo y no regresar jamás a tu casa porque, te asesinaron?
Ese es el miedo con el que diariamente vivimos mujeres y hombres. Es la herencia que ha sembrado el gobierno. Y no sólo éste, todos. Edith Guadalupe Valdez Saldívar, una joven de 21 años, acudió a una cita trabajo. El jueves su familia la reportó como desaparecida, la policía les pidió esperar 72 horas. Les pidieron dinero. Bloquearon la avenida Revolución rogando que la buscaran. Su cuerpo fue hallado embolsado, con más de 6 perforaciones de arma punzocortante en el sótano del edificio que su familia pedía revisaran.
El problema de las investigaciones criminales tiene que ver con dos factores: primero, que son pocos agentes ante miles de denuncias que saturan no sólo sus archivos, sino también su cerebro, por lo que, al reunirse ¡por ley! con las o los denunciantes se les “hace fácil” “pedir una lana pa’ la gasolina” y avanzar en la indagación. Con eso pueden darse tiempo de “agotar” la paciencia del denunciante. Rinden un informe falso y le dan herramientas al Ministerio Público para desestimar el caso y dar “carpetazo” a la pesquisa.
Y tan grande puede ser la impunidad, que el encubrimiento evidencia a una presidenta con un informe falso de derrame de petróleo o a unos estúpidos policías municipales de Toluca maltratando a un adolescente de 14 años. Hasta otro Sótano. Mi X @raulmandujano
