Ana Liza en línea
Por Mariel Álvarez Sánchez
Villa Victoria: el edén de las desapariciones
En las últimas semanas, los palacios municipales del Estado de México han sido escenario de una pasarela burocrática impecable. Alcaldes realizan Mesas de Paz, en las que además participan autoridades estatales y federales para establecer una Gobernanza Metropolitana. La retórica oficial es siempre la misma, casi dictada por el mismo manual de relaciones públicas: “la seguridad de nuestras familias no se improvisa, se trabaja todos los días”.
Sin embargo, mientras el discurso político se empeña en encapsular la realidad en convenios de escritorio y boletines oficiales que destacan cifras alegres y diminución drástica en la comisión de delitos, pero, las fronteras invisibles del Estado de México siguen demostrando que la delincuencia opera a un ritmo infinitamente más rápido y coordinado que el de nuestras autoridades y no dejan percibir la reducción de esos delitos que la gobernadora Delfina Gómez pregona semana a semana.
El verdadero dilema no es si la foto del convenio quedó nítida, sino el vacío operativo que hay detrás. Con la desaparición de fondos federales históricos como el FORTASEG, los ayuntamientos enfrentan un estrés presupuestal crítico. Los alcaldes están obligados a “hacer milagros” con recursos propios para intentar homologar salarios, adquirir patrullas y mantener una fuerza policial medianamente digna. Pero la delincuencia no sabe de límites territoriales ni de presupuestos municipales; una banda delictiva puede cometer un ilícito en Toluca, huir hacia Metepec y refugiarse en las periferias vecinas en cuestión de minutos. Si las herramientas tecnológicas de los C4 locales y el C5 estatal no están interconectadas en tiempo real.
Sabemos de algunos casos de éxito en que la tecnología y los Centros de vigilancia remota ha logrado hacer equipo con las policías municipales y han logrado detener a delincuentes que pasan rápidamente de municipio en municipio, incluso llegado hasta la Ciudad de México; pero lamentablemente los delincuentes cada vez son más ingeniosos y más rápidos para vivir bien sin tener que trabajar, y, la verdad, le invierten a su negocio más que las autoridades a la seguridad.
Aquí tienes el texto revisado minuciosamente. Se corrigieron los errores de dedo (como “por cienrto” o “en fín”), se pulió la puntuación, se ajustó el uso de mayúsculas en cargos públicos y se mejoró la fluidez de las transiciones sin alterar tu estilo directo ni el tono crítico de la columna.
Villa Victoria: el edén de las desapariciones
Para entender un poco de esta inseguridad, basta con mirar un poco más allá de la burbuja metropolitana. Desplazándonos hacia el poniente, el municipio de Villa Victoria se ha convertido en el reflejo más crudo y doloroso de la descomposición social y la inacción institucional en la entidad.
Mientras los discursos oficiales hablan de pacificación, la realidad en las comunidades de Villa Victoria es de terror. Apenas esta semana, la carretera libre Toluca-Villa Victoria fue bloqueada por pobladores enfurecidos y desesperados ante la alarmante ola de violencia y desapariciones. No es para menos. La semana pasada se confirmó la desaparición de Gustavo Gómora e Isaís Vera, dos jóvenes de 18 y 19 años de los que no se sabe nada desde el 17 de mayo.
Por si fuera poco, el horror escaló a nivel familiar: la Fiscalía estatal emitió las fichas del programa Odisea para localizar a cinco integrantes de la familia Millán Esquivel, vistos por última vez el jueves 21 de mayo en la comunidad de Turcio. El grupo incluye al padre, a la madre, a un joven de 19 años, a una adolescente de 16 y, lo más desgarrador, a una bebé de apenas un año de edad. Ante esto, la exigencia ciudadana es unánime y fulminante: la gente asegura en las calles que las autoridades locales simplemente “se hacen de la vista gorda” ante el control territorial que ejercen grupos delictivos.
El miedo no es infundado. La memoria colectiva de la región aún guarda el amargo recuerdo del multihomicidio de tres miembros de una misma familia en esa misma sección de Turcio, quienes fueron ejecutados con el tiro de gracia, evidenciando que en los hogares de Villa Victoria la vida no vale nada y la justicia llega a cuentagotas, o simplemente no llega.
Las prioridades al revés: entre el Mundial y el olvido
¿Dónde está la atención del Estado mientras las familias desaparecen completas? Lamentablemente, parece estar fija en el entretenimiento y el escaparate internacional. Estamos viendo cómo se le otorga una prioridad desmedida a los preparativos y la infraestructura para el próximo Mundial de Fútbol, destinando recursos, reflectores y voluntad política a un evento de pocas semanas que, por cierto, no pisará el territorio mexiquense, mientras las prioridades estructurales del estado se caen a pedazos.
Ya nos pasó con el sistema educativo mexiquense, cuando el flamante secretario de Educación, Mario Delgado, determinó acortar el calendario escolar con el fin de que durante el Mundial de Fútbol los estudiantes no salgan de sus casas, evitando así que los visitantes extranjeros vean un poco de la verdadera realidad que viven día a día los mexicanos. Una idea que, por cierto, fue de la ingeniosa jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, quien en su momento propuso que el trabajo se realice desde casa en esos días para evitar que la gente salga y provoque una mala movilidad en la capital —la cual es cosa de todos los días—, pero los visitantes no lo deben sufrir.
Volviendo a la educación —perdón, me distraje—, los planes no procedieron, pues padres y maestros se opusieron rotundamente a ello, priorizando la enseñanza y también el trabajo de los jefes de familia, quienes manifestaron la dificultad de cuidar a los niños en casa si ellos tienen que salir a laborar. En fin, los planes de Mario se cancelaron tras la orden de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Yo creo que está muy bien que quieran dar una imagen internacional de excelente movilidad vial, de seguridad total en las calles y de que somos un país del primer mundo bonito, ordenado y seguro, pero eso no se puede hacer con poses temporales ni pretendiendo que los mexicanos nos comportemos como actores felices, contentos y seguros; eso se debe hacer de fondo y de manera real, sólo así daremos esa imagen al mundo entero.
No quiero ni pensar qué planes tienen los delincuentes para el próximo mundial; esperemos que los secuestros y extorsiones no se extiendan a los turistas; lo digo por aquello de que les gusta secuestrar estadounidenses para pedir rescate en dólares.
Nos leemos la próxima semana, esperando que los desaparecidos de Villa Victoria aparezcan sanos y salvos.
Los leo en mariroma34@yahoo.com.mx
