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Cuidar el suelo, la clave olvidada para la seguridad alimentaria y el freno al cambio climático: UAEMEX

Salvador Adame, especialista de la Facultad de Planeación Urbana y Regional, advierte que la degradación de este recurso compromete la producción de alimentos, la biodiversidad y la disponibilidad de agua

La pérdida de los suelos en México ya no es solo un problema ecológico, sino una amenaza directa a la mesa de los ciudadanos y a la estabilidad climática del país. Así lo advirtió Salvador Adame Martínez, profesor e investigador de la Facultad de Planeación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), en el marco del Día Internacional de la Conservación del Suelo.

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El especialista sentenció que la degradación de este recurso se ha convertido en uno de los desafíos ambientales y sociales más críticos a nivel nacional, comprometiendo la producción de alimentos, la biodiversidad y el abastecimiento de agua.

Un recurso vital que tarda milenios en nacer y minutos en destruirse

Adame Martínez recordó que el suelo es el soporte de los ecosistemas terrestres: regula el ciclo del agua, almacena carbono y sostiene la agricultura. Sin embargo, su fragilidad es alarmante.

“La formación natural de un suelo puede requerir cientos o incluso miles de años; sin embargo, su deterioro puede producirse en periodos muy cortos debido a la erosión causada por lluvias intensas, el cambio de uso de suelo y diversas actividades humanas”, alertó el investigador.

En el caso específico de México, la erosión hídrica (provocada por el impacto del agua) golpea con mayor fuerza a las regiones montañosas. Esto genera un doble efecto negativo: por un lado, tumba la productividad agrícola; por el otro, arrastra sedimentos que azolvan ríos y presas, reduciendo la calidad y disponibilidad del agua para consumo y riego.

Las dos grandes amenazas: crisis alimentaria y asfalto

El deterioro del suelo impacta directamente en el bolsillo y la alimentación de los mexicanos. La pérdida de fertilidad eleva los costos de producción y disminuye el rendimiento de las cosechas, poniendo en jaque la capacidad del país para producir alimentos de manera sostenible.

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A esto se suma la presión inmobiliaria. El académico señaló que el crecimiento urbano desordenado devora terrenos agrícolas estratégicos para transformarlos en zonas habitacionales e industriales, lo que sepulta áreas clave para la producción de comida y destruye las zonas de recarga de los acuíferos.

El escudo contra el cambio climático

Lejos de ser solo “tierra”, el suelo funciona como un gigantesco sumidero de carbono, un aliado crucial para mitigar el calentamiento global. Además, al permitir la infiltración de agua y sostener la vegetación, ayuda a regular la temperatura y frena el fenómeno de las islas de calor en las ciudades.

Para revertir este panorama, Adame Martínez listó diversas soluciones de manejo sustentable que ya se pueden implementar:

  • Rotación de cultivos y uso de cultivos de cobertura.

  • Incorporación de materia orgánica al suelo.

  • Construcción de terrazas agrícolas y obras de control de sedimentos.

  • Programas de reforestación regionales.

Educación y academia: el frente de batalla

El especialista de la UAEMéx enfatizó que la solución técnica no es suficiente si no se acompaña de una sólida educación ambiental desde los niveles escolares básicos, para que la ciudadanía entienda el valor real de lo que pisa.

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Por su parte, la UAEMéx mantiene su compromiso con el territorio mediante la formación de profesionales en licenciaturas como Ciencias Ambientales, Planeación Urbana y Regional, Biología, Geografía y Agronomía, además de impulsar proyectos de investigación interdisciplinarios.

Finalmente, Salvador Adame hizo un llamado urgente a las autoridades, productores y a la sociedad civil a asumir una corresponsabilidad compartida: “El suelo es un patrimonio natural irremplazable. Solo mediante el trabajo conjunto será posible preservar este recurso estratégico para el desarrollo sostenible y el bienestar de las generaciones futuras”.

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