Ana Liza en Línea
Por: Mariel Álvarez Sánchez
El calvario del SAT
La LXII Legislatura del Estado de México ha bajado la cortina de su segundo periodo ordinario de sesiones. Entre el humo de las despedidas y el aroma de las campañas que ya inundan el ambiente, queda un balance legislativo que, si bien presume productividad, se ve inevitablemente matizado por el “ajedrez” político de quienes hoy encabezan el Congreso local.
El cierre de este periodo no fue un trámite cualquiera. La Cámara de Diputados logró sacar adelante temas de peso, destacando la consolidación de reformas en materia de bienestar animal —un reclamo social que ya no podía esperar— y ajustes a la Ley de Seguridad que buscan dar soporte jurídico a las nuevas estrategias tecnológicas que vemos en municipios como Toluca. Se percibió una JUCOPO con capacidad de operación, logrando consensos en una Legislatura que, aunque de mayoría oficialista, ha tenido que aprender a negociar para evitar la parálisis.
“Paco quiere y Paco puede”… ¿Texcoco?
Más allá de los dictámenes, lo que realmente “estremeció” los pasillos legislativos fueron las recientes declaraciones de Francisco Vázquez Rodríguez. El presidente de la JUCOPO ha optado por el juego de las señales a medias. Al recordar que “Yo quiero ser como su papá; mi papá fue alcalde de Texcoco” el diputado no solo apeló a la nostalgia, sino que trazó una ruta directa hacia el oriente del estado.
Su frase más reciente, “Paco quiere y Paco puede, aunque no sepamos qué”, suena más a una estrategia de posicionamiento que a una duda real. En política, lo que no se aclara se interpreta, y todo indica que Vázquez Rodríguez tiene la mira puesta en la silla municipal de Texcoco. La pregunta es si los tiempos legislativos le permitirán cerrar los compromisos pendientes antes de que el llamado de las urnas sea irresistible. Igual, aún puede reelegirse; otros tres añitos como presidente de la JUCOPO no le irían nada mal.
El calvario del SAT: Una barrera para el desarrollo
Mientras en los altos niveles se discuten candidaturas, en la calle la realidad es otra y es frustrante. Cumplir con el deber fiscal se ha vuelto una misión imposible. El SAT ha dejado de ser una institución de servicio para convertirse en un muro burocrático infranqueable.
Es alarmante recibir testimonios de jóvenes que ven truncado su ingreso al mundo laboral simplemente porque no hay citas para tramitar el RFC. No es falta de voluntad del ciudadano; es la inoperancia de un sistema que dice “no hay citas por el momento” un trámite tan sencillo que en administraciones gubernamentales anteriores -hablo de la federación- se podía sacar hasta por internet, hoy realmente es una lucha constante por cumplir con el papeleo mientras las oportunidades de empleo y desarrollo se evaporan.
Si el Estado exige obligaciones, lo mínimo que debe garantizar son las herramientas para cumplirlas. Perder un trabajo por la falta de un documento oficial es, sencillamente, una falla sistémica que urge atender desde el ámbito federal, pero que impacta directamente en la economía de nuestras familias mexiquenses.
La misma pesadilla para jubilados del ISSEMYM que junto con el SAT “les hacen la vida imposible”. Me contaba una afectada que ahora la obligan a hacer una declaración anual, la cual se vuelve un verdadero calvario, porque resulta que, para poder hacerla, el SAT les pide el timbrado del ISSEMY, pero el ISSEMYM, ni pa´tras ni pa´lante, porque nomás no timbra nada. Pero aún, sin esa declaración, no le pagarán. ¡Hágame el favor!
Este es el viacrucis que los ciudadanos deben pasar por tratar de cumplir con sus obligaciones.
Nos leemos la próxima semana
Los leo en mariroma34@yahoo.com.mx
