Conoce la historia de Mina; el origen del sufrimiento; los años de cautiverio que marcaron su destino
Hay historias que desgarran el alma, pero que al mismo tiempo nos reconcilian con la compasión humana. El pasado 10 de junio, el corazón de Mina dejó de latir. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Fundación Invictus A.C. confirmaron con profunda tristeza el fallecimiento de la osa que se había convertido en un símbolo nacional de resiliencia y de la lucha contra el maltrato animal.
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El dictamen de la necropsia, entregado el 23 de junio, reveló lo que el cuerpo de la osa ya no pudo soportar: un paro cardiorrespiratorio fulminante, consecuencia de una enfermedad cardiaca crónica avanzada que derivó en un edema pulmonar severo. Detrás de estos términos médicos se esconde una realidad dolorosa: la cardiomegalia (un corazón anormalmente grande) e insuficiencia cardiaca que padecía fueron provocadas, en gran medida, por la desnutrición crónica que sufrió durante sus años de encierro y abandono antes de ser rescatada.
Nueve meses de dignidad, cariño y paz
A pesar del triste desenlace, la historia de Mina en sus últimos meses estuvo lejos de la penumbra. Hace nueve meses, cuando Invictus y la Profepa la cobijaron, su destino cambió. Llegó con severos y dolorosos problemas de piel, desnutrida y con un cuerpo cansado de sufrir.
En manos de especialistas que la adoptaron no solo como una paciente, sino como un miembro de la familia, Mina conoció por primera vez el bienestar. Recibió atención médica permanente, estudios especializados y todos los medicamentos necesarios. Pero, sobre todo, recibió amor. Nueve meses en los que pudo sentir el pasto, el alivio en su piel y el calor de un trato digno. Esos 270 días fueron su recompensa tras una vida de injusticia. La Profepa extendió un emotivo agradecimiento a la Fundación Invictus por su inquebrantable profesionalismo y por haberle regalado a Mina una despedida rodeada de cariño.
La sombra de la impunidad: el proceso legal continúa
Mientras el país llora la partida de Mina, la indignación permanece en el aire. La Profepa informó que el procedimiento administrativo en contra del establecimiento donde la osa sufrió el maltrato ya ha concluido. En marzo de 2026, se notificó formalmente a los responsables del predio las sanciones y medidas de reparación del daño correspondientes.
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Sin embargo, en un amargo giro, los propietarios impugnaron la resolución a través de recursos legales. Debido a estos procesos de defensa, la sanción económica y penal se encuentra congelada y no puede ejecutarse hasta que los tribunales dictaminen una resolución final.
Mina se ha ido, pero su memoria queda como un recordatorio urgente de las deudas que la sociedad tiene con la fauna silvestre. Hoy su corazón ya no duele, y corre libre, lejos de las jaulas y el olvido.
El origen del sufrimiento: Los años de cautiverio que marcaron su destino
El triste desenlace de Mina no puede entenderse sin mirar hacia su pasado. Antes de ser cobijada por los especialistas, la osa pasó años en condiciones de profundo descuido en un predio particular. El confinamiento prolongado, la falta de una alimentación adecuada y la ausencia de atención veterinaria elemental dejaron huellas imborrables en su organismo.
Cuando las autoridades federales lograron su rescate, el diagnóstico inicial ya era alarmante: la osa presentaba una desnutrición crónica severa que había mermado gravemente su masa corporal y debilitado sus órganos vitales, además de lacerantes problemas en la piel causados por las condiciones insalubres de su entorno. Fue este prolongado descuido el que detonó una cardiomegalia (corazón agrandado), una condición irreversible que, a pesar de los esfuerzos médicos posteriores, terminó por acortar su vida. Su cuerpo finalmente cedió, pero no sin antes conocer un hogar donde su dignidad fue restaurada.
Mina fue rescata de un zoológico en Monterrey
Mina fue rescatada en septiembre de 2025 en el Zoológico La Pastora, ubicado en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Su caso se hizo público luego de que circulara en redes sociales un video que evidenciaba su deplorable estado.
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Las condiciones en las que se encontraba eran sumamente críticas y de un grave deterioro físico acumulado:
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Estado de confinamiento y abandono: Se encontraba en cautiverio bajo un severo cuadro de negligencia y maltrato por parte de los responsables del establecimiento.
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Padecimientos físicos severos: Presentaba una desnutrición crónica extrema, además de insuficiencia renal, daño hepático e infecciones severas.
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Graves problemas en la piel: Tenía lesiones cutáneas tan agudas y dolorosas que, tras su rescate, requería permanecer en un espacio con clima controlado para evitar el angioedema solar, una condición que le provocaba inflamaciones graves al exponerse directamente a los rayos del sol.
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Secuelas crónicas: La falta de alimento y los años de descuido prolongado dañaron irreversiblemente sus órganos, provocándole una cardiomegalia (corazón agrandado) e insuficiencia cardiaca, padecimientos que arrastró hasta sus últimos días.
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Video: El último suspiro de Mina; fallece osa rescatada que conmovió a México tras meses de lucha 🧸🥲
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