Katmandú.— Al menos 300 muertos y más de 900 desaparecidos es el saldo preliminar de una inundación repentina que golpeó los distritos fronterizos de Nepal el miércoles 26 de agosto. El desastre fue provocado por el colapso de un glaciar en la frontera con Tíbet, que desató una ola de agua, lodo y rocas que arrasó comunidades enteras, carreteras y proyectos estratégicos a lo largo del río Bhotekoshi y el río Trishuli.
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Los primeros reportes atribuyeron la tragedia a un sismo de magnitud 4.4. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó que la señal sísmica —ajustada a magnitud 5.2— fue causada por el desprendimiento masivo de hielo y rocas, no por actividad tectónica. Expertos señalan que el cambio climático y el calor extremo desestabilizaron el glaciar.
El torrente sorprendió a pobladores y visitantes sin posibilidad de escape.
- Víctimas: Más de 300 cuerpos recuperados y entre 800 y 1,400 personas desaparecidas.
- Turistas atrapados: Entre ellos 300 ciudadanos indios y decenas de británicos y australianos.
- Infancia vulnerable: UNICEF reporta 17,000 niños afectados por la destrucción de viviendas y comunidades.
Infraestructura devastada
Puentes, edificios y carreteras en Rasuwa, Nuwakot y Dhading quedaron destruidos. Una docena de proyectos hidroeléctricos fueron inutilizados.
Equipos locales y la Cruz Roja de Nepal realizan rescates en condiciones extremas. India ofreció apoyo técnico y humano, mientras que China ordenó evacuaciones en Gyirong, también sepultado por el deslave.
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Las comunicaciones siguen interrumpidas y las autoridades mantienen alerta máxima en comunidades río abajo, con evacuaciones masivas en Nepal y el norte de India ante el riesgo de nuevas crecidas.
