Ana Liza en línea

Ana Liza en línea

Por Mariel Álvarez Sánchez

Fernando vs. Nancy; el PAN frente a Morena

¿Qué dice Claudia Sheinbaum?

 

¿Qué pasó, seguidores de la 4T? No los escucho. Se les fue el internet, se les cayó la señal o simplemente les dio amnesia colectiva. ¿Dónde están los gritos ensordecedores exigiendo el desafuero y la cárcel para Nancy Nápoles? Qué silencio tan cómodo, tan selectivo y tan cómplice. La doble moral de la llamada “Cuarta Transformación” ha quedado al descubierto una vez más en el Estado de México. Cuando se trata del bando contrario, son implacables, y si no, pregúntele al panista Fernando Flores; cuando el lodo le salpica a los suyos, operan con un silencio sepulcral. Hagamos memoria y pongamos las cartas sobre la mesa.

El linchamiento a Fernando Flores: Cuando un pleito familiar se vuelve “delito nacional”

El caso del alcalde panista de Metepec, Fernando Flores Fernández, fue el banquete perfecto para la maquinaria del oficialismo, que olió sangre política y no dudó en lanzarse a la yugular.

Todo se originó a principios de junio por un conflicto estrictamente familiar ocurrido dentro del Club Deportivo La Asunción. Tras recibir una llamada de auxilio de su sobrina por una riña entre primos, Flores acudió al lugar para intentar mediar y contener la situación. Sin embargo, el ingreso del edil –que olvidó que es una figura pública– al club fue grabado y los videos se viralizaron de inmediato en redes sociales, desatando una tormenta perfecta que la oposición estatal utilizó para armar un relato de abuso de poder y el caso llegó hasta la mañanera, donde la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó una “investigación a fondo”.

La narrativa oficialista no tardó en construir un monstruo político. Se acusó al alcalde de irrumpir a la fuerza con escoltas armados en una propiedad privada, desmintiendo incluso sus declaraciones de que era socio mayoritario del lugar al ventilarse que su familia solo poseía un porcentaje mínimo de las acciones. La maquinaria de Morena y sus simpatizantes exigieron castigos ejemplares, impulsando el tema a nivel nacional como si se tratara del peor crimen del año, ignorando olímpicamente que el propio alcalde aclaró que no se afectó a ningún ciudadano ajeno al conflicto consanguíneo.

El nivel de ensañamiento escaló al terreno judicial a una velocidad pocas veces vista en el Edoméx. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) no tardó en abrirle una carpeta de investigación e imputarle a él y a dos de sus escoltas los delitos de abuso de autoridad y lesiones –aunque no hubo lesionados ni demandas de los presuntos ofendidos-, mientras que la mismísima gobernadora Delfina Gómez declaró que daría seguimiento personal al caso. El aparato estatal se volcó por completo para acorralar al panista, usando recursos públicos y reflectores mediáticos para sobredimensionar un altercado de índole privado y convertirlo en caso nacional.

A pesar de la gigantesca presión y del implacable juicio tuitero que operó las 24 horas del día para exigir su renuncia, Fernando Flores dio la cara públicamente. El edil ofreció disculpas a quienes se sintieron ofendidos por el actuar excesivo que se percibía en las imágenes, pero fue tajante al señalar que no cometió ningún delito, que todo se resolvió esa misma noche en una reunión familiar y que, por ende, no pediría licencia a su cargo. Flores denunció que simplemente fue utilizado como “carne de cañón” por sus adversarios políticos en un burdo intento de desestabilizar su gobierno.

Este linchamiento mediático dejó en claro cómo opera el tribunal de la 4T: para la oposición, el mazo de la ley y el escarnio total. Los opinadores de izquierda llenaron columnas y espacios informativos exigiendo consecuencias devastadoras para el panista por “abrir una puerta a la fuerza“, pavimentando el camino para lo que creían sería una victoria política moral. Lo que no sabían es que la verdadera podredumbre criminal germinaba dentro de sus propias filas municipales.

El silencio con Nancy Nápoles: El aberrante montaje de los 40 millones

La otra cara de la moneda nos muestra una realidad verdaderamente grotesca e indefendible: el caso de Nancy Nápoles Pacheco, la alcaldesa morenista de Tenancingo y presidenta del Consejo Estatal de Morena. A finales de mayo, la edil denunció con gran dramatismo haber sido secuestrada a las afueras de su domicilio por sujetos armados que la obligaron a subir a un vehículo. Según su primera versión oficial, los captores le dieron un celular para exigirle a su familia un millonario rescate de 40 millones de pesos a cambio de no asesinarla, logrando supuestamente escapar horas después tras un descuido de los plagiarios.

Las burlas de los ciudadanos que sí sabían de qué era capaz esta alcaldesa, orilló a la funcionaria a exigir que no escucharan a nadie que hablara mal de ella, que sólo escucharan sus palabras que eran la pura verdad. In cluso se atrevió a denunciar a reporteros locales que atrevieron a cuestionar su drama.

El teatro, sin embargo, se le cayó a pedazos muy rápido gracias a la tecnología. Tras analizar las grabaciones de las cámaras de seguridad, la Fiscalía del Estado de México descubrió que en ningún momento existió violencia física ni forcejeo. Al contrario, los videos revelaron una escalofriante amabilidad: uno de los supuestos secuestradores la ayudó caballerosamente a descender de su propio vehículo para abordar el automóvil rojo. El supuesto “crimen de alto impacto” no era más que un burdo montaje, una simulación de secuestro fríamente calculado.

Lo verdaderamente aberrante del caso es el trasfondo financiero que motivó este show. Las investigaciones ministeriales determinaron que los 40 millones de pesos del supuesto rescate iban a ser pagados directamente con recursos públicos del erario de Tenancingo, todo con el perverso objetivo de encubrir y justificar un brutal desfalco y faltante financiero dentro de la administración de la alcaldesa. Nancy Nápoles estaba dispuesta a saquear las arcas del pueblo que juró gobernar, inventando un secuestro ficticio para tapar su abuso de las arcas municipales.

La red criminal resultó ser un negocio familiar. La Fiscalía ya detuvo en Oaxaca a tres cómplices involucrados que intentaban huir y ha emitido órdenes de aprehensión contra el esposo de la alcaldesa, José Roberto “N”, y su cuñado, Óscar “N”, quienes hoy se encuentran prófugos de la justicia. A pesar de la gravedad que implica que una funcionaria simule un delito federal para robar millones, Nancy Nápoles apareció cínicamente en un video acusando una ” persecución política” y manipulación de información, intentando hacerse la víctima en lugar de responder por la audiencia de imputación fijada para el próximo 9 de julio.

Y aquí es donde el silencio se vuelve ensordecedor. Ante un escándalo de esta magnitud —que compite directamente con las corruptelas del gobernador con licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya y el Senador Enrique Insunza, ambos solicitados por Estados Unidos acusados de narcopolítico,—, las huestes de Morena se han quedado mudas. Las granjas de bots que destrozaron a Fernando Flores por un pleito de sobrinos hoy no tienen luz, no tienen conexión, no trabajan. La indignación de la izquierda se evaporó. Pero lo más alarmante es ver a una oposición mexiquense dormida en sus laureles, timorata, incapaz de capitalizar políticamente este monstruoso caso que demuestra que, en el Estado de México, el fuero municipal funciona a la perfección si eres del partido oficial.

A ver si para el 9 de julio ya recuperaron la voz, o si seguirán aplicando el “escarnio selectivo”.

Hasta el momento, la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por mantener un silencio sepulcral directo respecto al escándalo de Nancy Nápoles.

Esto ha encendido la hoguera política por una fuerte razón: en redes sociales circula un video donde la propia Sheinbaum aparece respaldando públicamente a Nápoles durante las campañas electorales, pidiendo explícitamente el voto para ella diciendo: “Amigos y amigas de Tenancingo, les recomiendo ampliamente a Nancy Nápoles, voten este 2 de junio todo Morena”.

A pesar de que este video ha puesto a la dirigencia del partido en una posición sumamente incómoda y contradictoria con su discurso cotidiano de “honestidad e incorruptibilidad”, desde Palacio Nacional no ha habido un pronunciamiento oficial sobre el presunto desfalco y montaje del autosecuestro, en la mañanera no se habló del caso ni durante todo el día.

La jefa del Ejecutivo, que diario da cátedra de moralidad pública y honestidad, prefiere aplicar la política del avestruz antes que reconocer que recomendó a una alcaldesa acusada de fingir su propio secuestro para tapar un desfalco millonario. Un silencio presidencial que pesa, que otorga y que confirma el tamaño de la protección y la violación a los preceptos de la 4T “No Mentir, No robar y No traicionar al Pueblo”

El vacío de declaraciones también reina en el Palacio de Gobierno del Estado de México. La gobernadora Delfina Gómez, que tan ágil andaba declarando que ‘daría seguimiento personal’ al pleito familiar de Fernando Flores, hoy parece no tener voz. Y vaya que el asunto le quema las manos, pues la propia Nancy Nápoles salió a defenderse acusando con el dedo índice que las investigaciones de la Fiscalía son, en realidad, una ‘persecución política’ operada por la mismísima Secretaría General de Gobierno de la entidad. Es decir, la alcaldesa morenista acusa fuego amigo de su propio partido.

El que sí dio declaraciones sobre el caso, es el propio secretario de Gobierno, Horacion Duarte, quien dijo que nunca se le acusó a él directamente, pero que si la presidenta municipal de Tenancingo denuncia a a lgunos servidores públicos de esa área, tiene la obligación de denunciar y mostrar pruebas.

Pues ya para cerrar este capítulo, Nancy Nápoles sigue libre y en la alcaldía gracias al fuero; en tanto que el diputado Francisco Vázquez, informó que no hasta el momento no hay ninuna petición formal para desaforar, ni al alcalde de Metepec, Fernando Flores, ni para la de Tenancingo, Nancy Nápoles.

Nos leemos la próxima semana con otro espeluznante caso.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *