ana lizando ando

Marcha de la Generación Z; jornada de violencia que aún sigue

Analizando ando

Mientras el gobierno acusa a jóvenes de tentativa de homicidio, múltiples videos muestran a policías agrediendo a manifestantes, mujeres con discapacidad, periodistas y hasta niños.

Lo que comenzó como una movilización pacífica convocada por jóvenes para exigir justicia y seguridad, terminó en una escena de represión sistemática. La marcha de la Generación Z, realizada el sábado 15 de noviembre en el Zócalo de la Ciudad de México, dejó un saldo de más de 120 personas detenidas, ocho jóvenes acusados de homicidio en grado de tentativa, y una serie de videos que contradicen la narrativa oficial. La represión sigue, pero ahora es jurídica.

Mientras la Fiscalía capitalina y la jefa de Estado, Claudia Sheinbaum, insisten en que un “grupo violento” intentó agredir a la policía y derribar las vallas de Palacio Nacional, los videos que circularon en redes sociales muestran otra cara del operativo: policías encapsulando a manifestantes, lanzando gases lacrimógenos sin provocación, y en un caso que ha indignado a la opinión pública, un agente saliendo de las vallas con un machete en mano, justo en el momento en que se dispersaban los gases; como si fuera un acto fríamente planeado para que el elemento no fuese captado por las cámaras en medio de la bruma, pero sí, cámaras lo captaron.

TE SUGERIMOS LEER

Bienestar en crisis: ¿Cambio de fondo o maquillaje institucional?

Reyna Pacheco, una menor de edad que asistió con su madre y hermana, relató que fue golpeada, despojada de su celular y amenazada de muerte por elementos de la SSC. “Si no te largas, te vamos a desaparecer”, le dijeron mientras intentaba grabar lo que ocurría.

Los testimonios se multiplican: mujeres con discapacidad, niños y periodistas fueron víctimas de los gases y agresiones físicas. Algunos reporteros resultaron heridos mientras documentaban los hechos. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México ha iniciado investigaciones, y al menos 18 policías están siendo indagados por uso excesivo de la fuerza.

La narrativa oficial se sostiene en un puñado de imágenes donde algunos manifestantes —presuntamente infiltrados— agreden a policías. Pero la criminalización selectiva y la rapidez con la que se dictó prisión preventiva a cinco jóvenes contrastan con la lentitud para sancionar a los elementos que, a plena luz del día y frente a cámaras, ejercieron violencia entrenada y deliberada.

La marcha, inspirada en el anime One Piece y en protesta por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue un grito generacional. Pero el Estado respondió con gases, golpes y acusaciones penales.

Y por si fuera poco, el sector oficial acusa que esta movilización fue orquestada por el empresario Ricardo Salinas con quien se ha iniciado una guerra de juicios, acusaciones y papel. Si en verdad creen que el empresario tuvo algo que ver, deberían estar muy preocupados para el 2027, pues de ser así, sí que tiene fuerza de convocatoria.

TE SUGERIMOS LEER

Crónica de una muerte anunciada en Michoacán, asesinan al alcalde Carlos Manzo

Otro punto a descatar son las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los asistentes a la marcha, pues descalifica el movimiento por encontrar entre los presentes a no tan jóvenes e incluso adultos mayores. Tal vez se le olvidó que el objetivo es pedir paz social, y que eso lo pueden hacer todos a cualquier edad.

Oajalá y no se ensañen con os jóvenes detenidos y los conviertan en ejemplo para causar temor en los que se han atrevido a levantar la voz. Aunque desde esta tribuna, lamentamos la violencia sea de aquí pa´lla o de allá paca, creemos que se puede levantar la voz y pedir paz, con actos pacíficos, sin destruír, sin lastimar, sin hacer los que estamos pidiendo que se detenga en el país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *