La desaparición y posterior hallazgo sin vida de Patricia Hernández Espinoza, de 32 años, ha conmocionado al Estado de México. La mujer fue vista por última vez el 1 de marzo de 2026 en el Barrio de Santo Domingo, municipio de Jocotitlán. Dos días después, el 3 de marzo, su ausencia fue reportada oficialmente y la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) emitió una ficha de búsqueda con folio ODI/TOL/A/1032837/2026.
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Al momento de desaparecer, Patricia vestía sudadera azul marino, pantalón de tela azul marino y tenis negros. Sin embargo, días más tarde fue localizada sin vida en territorio mexiquense. La noticia se difundió en medios el 6 de marzo de 2026, generando indignación y preocupación entre la ciudadanía, que observa con alarma el aumento de casos de violencia contra mujeres en la entidad.
Este hecho ocurrió poco después de la muerte de Ana Karen Nute Téllez, de 19 años, quien desapareció el 28 de febrero de 2026 tras solicitar un mototaxi por aplicación en San Antonio La Isla. Su cuerpo fue encontrado el 3 de marzo a un costado de la carretera Toluca-Tenango, en Metepec. La cercanía temporal entre ambos casos ha intensificado el debate sobre la seguridad de las mujeres en el Estado de México.
Las investigaciones revelaron que el conductor del mototaxi, identificado como Daniel “N”, se encontraba en estado de ebriedad y agredió a Ana Karen, privándola de la vida. Aunque estaba registrado en la plataforma DiDi, el chofer utilizaba una motocicleta azul sin placas, no registrada en la aplicación, lo que expuso graves fallas en los mecanismos de control de las empresas de transporte por aplicación.
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La sociedad mexiquense exige justicia y mayor seguridad, mientras colectivos feministas subrayan la urgencia de reforzar protocolos de prevención y vigilancia. Los casos de Patricia Hernández y Ana Karen Nute se han convertido en símbolos de la vulnerabilidad que enfrentan las mujeres en su vida cotidiana, y en un llamado a las autoridades para garantizar que tragedias como estas no se repitan.
